martes, 1 de septiembre de 2009

Breve Historia de las Constituciones

Las Constituciones fueron los instrumentos fundamentales de la ideología liberal que terminó por destruir el Antiguo Régimen, y luego se han convertido en el mismo instrumento de la democracia.
En la Constitución se establecía, en su parte dogmática, que el sistema de gobierno que estaba sometido a ella tenía contrapesos instituciones y constricciones marcadas por la misma. Los poderes se dividían y se relacionaban entre sí para evitar la tiranía o el absolutismo, y para poner fin a las arbitrariedades que se pudieran cometer hacia los ciudadanos. Por eso mismo, la Constitución reconoce y garantiza los derechos y las libertades, y pone en el mismo plano a los gobernantes y a los gobernados.
Las Constituciones han ido evolucionando desde su surgimiento en las Revoluciones liberales-burguesas. En un principio, el liberalismo más conservador o censitario pretendía solamente abolir el absolutismo monárquico, establecer un poder legislativo bien articulado en los parlamentos, y el reconocimiento de unos derechos individuales básicos. Cuando llegó la época de la Restauración del Antiguo Régimen, después de la derrota de Napoleón, surgen las Cartas Otorgadas, especie de compromiso entre el pasado o tradición y las recientes conquistas liberales. Al terminar este período histórico, vuelven a triunfar las Constituciones en sí, y de signo conservador o moderado.
El paso al liberalismo democrático o a la democracia en sí no se da hasta los decenios finales del siglo XIX, cuando se consolida el Parlamento como poder fundamental, se acaba con el sufragio censitario (derecho a votar y ser votado para una minoría, en función de sus rentas) para que instaurar el sufragio universal masculino, y el comienzo de los derechos a colectivos.
En el siglo XX el progreso del constitucionalismo se disparó. Triunfa el concepto de soberanía popular, más acorde con el sufragio universal, se reconoce el sufragio femenino y surgen con fuerza los derechos sociales, reconocidos, aunque no todos de fácil garantía. Se termina con la existencia de la doble cámara aristocrática (los Senados), suprimiéndolas (unicameralismo) o sustituyéndolas por Senados democráticos. Es, también, el momento del final de muchas Monarquías y el triunfo de las Repúblicas, con excepciones.

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